a la espera

martes, 27 de enero de 2009


aunque no debería ser así, dejemos que el tiempo pase. si si, que vaya pasando, tic tac tic tac tic tac... aprovechemos el espacio privilegiado que nos concede la juventud, ni demasiado niños como para no entender, ni demasiado viejos como para no querer entender. démosle el crédito ilimitado que otorgamos a los artistas que, en su intento de subjetivizar su visión de la vida, nosotros, los que ni pasamos ni pasaremos a la historia por nada en concreto ni por el todo en conjunto, instauramos lo que hacen y dicen como verdad objetiva y absoluta. Escuchemos, por ejemplo, lo que dice Jorge Drexler en su canción "hermana duda" (12 segundos de oscuridad, 2006) y digamos: "... si, cuántas verdades que dice este muchacho..."

No tengo a quien culpar
que no sea yo,
con mi reguero de cabos sueltos...
No me malinterpreten,
lo llevo bien, o por lo menos
hago el intento.

Hermana duda,
pasarán los discos,
subirán las aguas,
cambiarán las crisis
y pagarán los mismos
y ojalá que tú
sigas mordiendo mi lengua
pero esta noche...
hermana duda..
hermana duda, dame una tregua

y sigamos no mirando a ningún lado, más bien dándole la espalda a lo que deberíamos hacer y decir, como si aquí no pasara nada, y mientras, el tiempo pasa (tic tac tic tac...), la crisis se ahonda y esperamos que le de la vuelta al mundo convulso en el que vivimos, donde los políticos se cubren las espaldas con palabras vacías y espiándose entre sí, los hombres se matan entre ellos con las mismas historias obsoletas de siempre (in the name of god!!) y los mismos muertos de siempre nos recuerdan que hay gente tan humana como cualquier otra que no tiene una lechuga que comer, y así, cuando despertemos de este letargo social, cultural y económico, digamos, "... lo ves amparo, como era más fácil esperar a que pasara todo (cómo?), que se estabilizaran las cosas (qué cosas?) y que todo volviera a su cauce? (cómo, qué, de qué estamos hablando?)"
dejemos que el tiempo pase, refugiándonos en vanalidades que sin embargo, nos hacen sentir vivos, con ilusión, con la esperanza de un mundo mejor y de un futuro lleno de vida, inventemos historias con final feliz, porque, creedme, mirar hacia otro lado y dejar que el tiempo pase cuesta más (a menudo) que enfrentarse a él, encararse y decir "...no, perdona, esta vez, la batalla la gano yo." No convertirse en aquello que nunca quisiste ser, estar en el lugar en el que soñaste de chico y hacer valoración de la vida de uno y estar orgulloso, representa un esfuerzo que no muchos estan dispuestos a hacer.
Pero lo siento, esta vez no, no voy a dejar que el tiempo pase, sin que al menos, pueda sentirme orgullosa de que, con toda mi energía lo intenté. Intenté hacerme un hueco en el mundo sórdido y lleno de sin sentidos en el que vivimos e intenté hacer un poco más bonito el día a día, encarando los desengaños, las maldades y el futuro con una sonrisa y actitudes que me recuerden quién soy, quién fuí y lo que voy a ser.

Perdonadme si a veces me pongo un poco excesiva, no lo puedo evitar, es lo que tiene haber dejado, durante demasiado, que el tiempo pase, sin más. Ya no estoy más a la espectativa.

3 cositas:

Anónimo dijo...

y ahora qué? Adelante y muévete!
Muas
Ma

Piiisssaaa dijo...

Es la vida, asi de divertida. Ma tiene razon, y dales caña, muakss.

saroide dijo...

Ay... Justo llevo días dándole vuelta a eso, a que a veces somos cobardes que dejamos que el tiempo pase cuando debemos actuar...

¡De verdad, tu entrada me ha animado a tomar valor! ¡Coraje! ¡A por todas!

Un beso. Gracias por pararte por mi blog (y comentar). MUA. :)